El asesino de iPods

19/04/2006

Segundo iPodcidio

Ayer me dieron la noticia del fallecimiento de mi segundo iPod.

Prometo que esta vez sufrió una caída mínima, como de un palmo y poco a una mesa. No le dí ninguna importancia al golpe cuando vi que el menú seguía en su sitio, la luz se encendía y demás.

La sorpresa vino un poco después, salí a la calle, me puse los cascos y le dí al play. Le volví a dar. Y otra vez. Y fui a buscar canciones y llegó el pánico… ¡Vacío! Mis 19 gigas de música se habían volatilizado. Volví a casa siendo positivo, no pasaba lo que en mi iPod 3G (ese si se dió una buena culada, escaleras y volteretas incluídas y nunca más volvió a encenderse) así que pensé que formateándolo volvería a la vida. Pero el asesino de iPods es infalible.

Cuando lo conecté, se formateó, se montó en el escritorio, lo reconoció iTunes… pero al rato de ponerse a cargar canciones, se queda pillado. Pensé que solo sería un empacho pero los síntomas persistieron y le llevé a urgencias donde me preguntaron si estaba en garantía, la pregunta más terrorífica que te pueden hacer si la respuesta es “no”. Ya sabía que si era un problema del disco duro costaría igual repararlo que uno nuevo, así que empecé a fantasear con mi próxima víctima, el flamante iPod video de 30 GB. Ya está preparado para que me lo lleve de la tienda, temblando el pobre.

La culpa es de Apple que les pone sustancias adictivas.