El futuro de Nintendo

Nintendo en móviles

AYER NOS DESPERTAMOS CON LA INESPERADA RUEDA DE PRENSA DE NINTENDO JUNTO A LA EMPRESA ESPECIALISTA EN PLATAFORMAS MÓVILES DeNANADA DeNA. NI MUCHO NI POCO. TE QUEDAS MIRANDO LA VIDA PASAR.
JUNTOS VAN A DESARROLLAR, Y AHORA EN SERIO, JUEGOS PARA DISPOSITIVOS INTELIGENTES.

Satoru Iwata, el presidente de la compañía, salió a contar que no van a portar juegos de consola, ni los antiguos ni los que salgan. Serán títulos nuevos que aprovechen el potencial de sus franquicias, optimizados para su uso en estas plataformas.
Puede que hagan un Mario Kart para iPhone, o que acabes descargando un Pikimin en tu Apple Watch. ¿Quizás un Metroid en tus Google Glass?… No joder, eso no… Solo habría una cosa más infame que llevar unas Google Glass y sería ponerse a jugar con ellas. Detengamos esta sinrazón.
Para terminar, dejó muy claro que no abandonan el mercado de las videoconsolas, anunciando que ya trabajan en la sucesora de Wii U.

Puede que te parezca un anuncio sin demasiada transcendencia, todo está muy claro y bien explicadito, pero detrás de tan aséptica comunicación, hay mucha más miga de la que parece. Además, las reacciones desproporcionadas a noticias como la que nos ocupa, son parte de la gracia que tiene ser aficionado a los videojuegos.
Aunque veo las cosas con mucha más distancia que antes, reconozco que he vuelto a sentir la llamada de la selva: he reaccionado como un hincha. Porque sigo siendo hincha de Nintendo. Un Nintendero de corazón.

Me he vuelto a divertir como antes al ser testigo de las primeras reacciones, esas que se tienen sin pensar demasiado.
He visto a bastante gente vanagloriándose del fin de la fórmula Nintendo (la de hacer software exclusivo para el hardware que fabrica), aplaudiendo con socarronería la caída del gigante que no supo adaptarse a los nuevos tiempos y fracasó por sus orgullosas ideas japonesas. “Empiezan a aceptar que va a acabar como SEGA”, y todas esas malditas chorradas. Que os den.
He charlado con alguno que piensa que los videojuegos para móviles son el verdadero futuro del sector y casi la quintaesencia de la vida. Sinceramente, espero que os equivoquéis.
Muchos se han alegrado, simplemente porque supone más catálogo de calidad en sus teléfonos, algo que me parece una posición muy razonable. Demasiado. No me fío de vosotros.
Y por último estamos los que, de primeras, nos hemos horrorizado y reaccionado exageradamente al enterarnos. Así, a lo loco. Sin más explicaciones.

¿Por qué?
Porque somos unos idealistas. Fuimos cautivados por los grandes éxitos y seguimos a la espera de la siguiente genialidad, sin importar cuantas castañas nos comamos por el camino. Como les conocemos de verdad, confiamos en su capacidad para seguir haciendo magia. Nuestra sensibilidad es diferente y eso nos hace especiales. La gente que no nos entiende y no opina igual no tiene ni idea, nuestro equipo es el mejor. Si nuestro equipo nos decepciona, les tiramos cosas. En resumidas cuentas: somos unos auténticos hooligans. Y ser un hooligan significa no tener que razonar tus sentimientos.
Pero si me he puesto a escribir esto es porque lo quiero intentar. Voy a ser el hooligan razonable. Respiraré hondo y haré un ejercicio de imparcialidad para analizar a fondo lo que puede significar el anuncio y el futuro que parece que le espera a Nintendo. Habrá opiniones, pero intentaré que estén un poco más trabajadas que “Iwata stas borracho“.

¿Cómo llegamos a esto?
La de Kyoto es una empresa un poco diferente. Se ganaron su legión de admiradores a base no solo de liderar su camino, si no de fabricar el camino para todos los demás. Casi de la nada. Porque no habría industria del videojuego sin ellos. Durante años, cada decisión que tomaban era inmediatamente copiada por la competencia. Se ganaron la fama de visionarios, desde la primera NES hasta la Wii, que fue su último gran golpe de efecto, y ya ha llovido mucho. Han pasado casi ocho años desde que escribí “Quien se atreve triunfa” y la Gran N ya casi no se atreve y desde luego no triunfa.
A Nintendo se le presupone el riesgo, lo que hace que tenga más papeletas para tener algún fracaso. Lo que duele de verdad es ver como hasta para arriesgarse ha medido demasiado, convirtiendo la propia innovación en algo impostado, que está ahí por obligación pero que no transmite la misma diferencia que antes. Ser conservadores no les pega.
Así es como llegamos a la situación actual, con una Wii U que ha rendido en ventas muy por debajo de lo esperado, colocando a la compañía en pérdidas, y lo que es más preocupante, evidenciando signos de desorientación en su estrategia.
Los nuevos jugadores parecen tener la cabeza enterrada en Steam. El juego online es la gran estrella y por desgracia casi siempre los juegos se miden sobre todo por su aspecto técnico.
Los jugadores ocasionales dejaron morir sus Wiis y DS para pasar a jugar en sus teléfonos y tablets.
Muchos de los hooligans viven hoy en un permanente estado catatónico, mezcla de nostalgia y decepción. Cuando se despiertan por anuncios como el que nos ocupa, lo hacen para despotricar porque todo suena a medidas desesperadas para salir del agujero matando una filosofía.
Pero el caso es que hay que tomar medidas. Está muy claro que hay que hacer otra cosa.

Guarda partidaLas medidas
Yo lo tengo claro. Sería una noticia terrible que Nintendo dejase de hacer videoconsolas para centrarse en el software. Simplemente porque, visto lo visto, perderíamos a los únicos que pueden hacer que este mercado evolucione. Incluso siendo fruto de sus peores días, Wii U ofrece una experiencia de juego diferencial al resto, que está basando sus argumentos de venta únicamente en la potencia, ya que el catálogo, hoy por hoy, dista mucho de ser brillante (al menos en consolas).
La experiencia de jugar a videojuegos Nintendo está basada principalmente en la jugabilidad. Son los maestros en asociar de forma natural los botones que pulsas con lo que pasa en la pantalla. Esto es clave para que puedan elevar la dificultad lo suficiente para convertir los juegos en retos sin hacerlos imposibles, a su vez básico para que sean divertidos. Por mucho que te encanten los juegos de un realismo extremo coincidirás conmigo en que un título siempre será mejor si responde adecuadamente. Lo demás se vuelve insignificante si el manejo es frustrante.
Vale que un Zelda en PlayStation 4 vendería infinito. Y seguro que sería increíble. Pero a la larga nos condenaría a un Zelda de PlayStation 5 igual pero con mejores gráficos. Es lo que acaba pasando con casi cada gran IP exclusiva de la competencia.
Así que espero que no pase. Y lo mejor de este anuncio es que no parecen tener esa intención.

No creo que desarrollar en móviles se deba a una medida desesperada, después de pensarlo un poco y revisar el enfoque, creo que es la más adecuada. Los videojuegos están mutando hacia derroteros diferentes a los que Nintendo estaba mirando y simplemente han decidido ponerse las pilas para no quedarse más atrás. Por supuesto, podían seguir obviándolo y perder su parte del pastel, pero sería absurdo. Solo tienen que cuidarse de gestionarlo adecuadamente para aprovecharse del público que ganen llevándolo después a sus consolas. Ese tiene que ser el último objetivo, porque, seamos serios, jugar en un smartphone, tocando la pantalla o girándola en el aire, nunca será un sustituto real de los juegos complejos de jugabilidad afinada en los que Nintendo se especializa.
Esos no los esperéis en vuestro teléfono. Pero tampoco esperéis solo puzzles con skins de Kirby, porque si se han puesto en serio, seguro que sacan cosas muy finas. Tienen que ver más allá y entender esto como una oportunidad, no como una aventura en un mercado aislado.
Pienso en un Pokémon Snap en realidad aumentada, en el que cuando atrapes un Pokémon lo desbloquee en otros dispositivos. Un Advance Wars en el que tus tropas entrenen cada vez que salgas a correr. Amiibos para desbloquear contenido como si de monedas de un Free to Play se tratase… Espero apps que de verdad puedan enriquecer la experiencia en la que tan buenos son, que aporten a cosas todavía más grandes. En definitiva, algo que nos enseñe el camino de vuelta a la consola.
Porque, aunque todavía sea pronto y mi hooligan interior tenga miedo, un Super Mario para el iPhone, si de verdad está bien hecho, puede ser precisamente la idea que nos lleve a cosas más grandes. De hecho, puede ser el primer motivo para sonreír al pensar en lo que el futuro le depara a Nintendo y por lo tanto, a todo el mundo de los videojuegos.

Hay que ver como he terminado cambiando de opinión al pensar un poco. Me he ablandado.
Tranquilos, ahora rompo algo.

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