P10 Internacional: Paris et moi
9 de Octubre, 2007

ParÃs es una ciudad tan bonita como ya te han contado tu primo o la última etapa del Tour.
Impresionantes monumentos, enormes y cuidadÃsimos parques, cielos infinitos y tantas cosas por ver que si te obligas a visitar todo en una semana más te vale guardarte otra más para tomarte unas vacaciones de tus vacaciones.A bordo del bâton mouche tenÃa que sujetarme la mandÃbula ante el espectáculo que veÃa tras cada orilla del Sena… Y no podÃa parar de repetir mis expresiones francesas favoritas: “Oh la-lá!… Sacré bleu!” (me contaron que ni un solo francés las utiliza, asà que me molan el triple).
Los cientos de miles de esculturas del Louvre, la belleza de la iglesia de SacreCoeur o la catedral de Notre Dame, las calles de Montmartre, la enormidad de los Campos ElÃseos o ver anochecer desde lo más alto de la Torre Eiffel… Descubrir la ciudad de la luz por primera vez significa guardar mil imágenes inolvidables en tu retina.No quiero daros mucho la paliza con los detalles… cada rincón de allà es digno de una foto, asà que os sugiero que echéis un vistazo a mi flickr para que os acerquéis un poco a algunas de las 900 que hicimos Tania y yo (y eso que no soy nada aficionado a hacer turismo detrás de una cámara, pero era difÃcil resistirse).Pese a todo, también he de decir que no es una de esas ciudades a las que me mudarÃa, no me siento identificado con ella por un tema puramente “extrasensorial”, en ningún momento estuve cómodo del todo, el idioma hace bastante, o los precios (cinco euros por un agua mineral es jodido de aceptar para un madrileño) o quizás las enormes dimensiones de todo y la perentoria necesidad de hacer largos viajes en el metro (cosa que no aguanto)… Y que queréis que os diga, que que todo esté tan bonito, colocadito y cuidado me huele un poquito a falso. Lo se, soy un poco contradictorio…
En el apartado de curiosidades, al ser el mundial de rugby en las mismas fechas, por culpa de mi sudadera negra la gente me confundÃa con un aficionado de Nueva Zelanda y me gritaban cosas. Incluso se me acercó algún francés beodo. La moraleja es que la ropa que lleves puede abrirte puertas en el mundo del borrachismo deportivo, lástima no saber bailar el haka (todo se andará).
Nada más llegar, el roaming hizo estragos con el iPhone y me lo dejó hecho unos zorros. Cada vez que lo arrancaba, después de unos segundos los iconos desaparecÃan de la pantalla dejándome el aparato más limpio que lavado con Perlán. Para llamar tenÃa que encenderlo y darme mucha prisa en entrar en el icono correspondiente, y para poder hacer fotos lo tuve sin introducir el PIN la mayorÃa del tiempo. Una gracia. Hay un video en YouTube para que lo veáis con más detalle. Al volver todo se solucionó, por suerte.
El Apple expo fue una mierda de cabra. Nada a reseñar… Probé una Cintiq en el stand de Wacom y la dejé llena de babas, vi el iPod “tauch” y recorrà los stands en busca de pegatinas y caramelos, como cuando tenÃa once años en la Feria del Libro. Las demos de Logic y Final tenÃan buena pinta, pero no me pilló con ganas y el stand del nuevo Microsoft Office era uno de los más grandes. Comprar el iWork ya mismo.



10 de Octubre de 2007, a las 17:32:38
Muy buenas las fotos.
Es curioso pero a mi me dejo la misma sensacion, quizas no sea tan calido como lo pintan despues de todo.