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2011: Cuadro abstracto

Ya está. Se acabó el año 10. Y para mí lo hace con una nota alta… No es un 10, pero es que yo nunca he sido precisamente un empollón. Solo sacaba sobresalientes en gimnasia (rítmica).

Despedí el 2009 haciéndome un montón de buenos propósitos, y tengo que decir que no ha estado nada mal… He cumplido bastantes y puedo decir con cierto orgullo que me he tirado a la piscina sin ahogarme en muchos ámbitos de mi vida.
Desde luego ha sido un año de comienzos, de empezar a dar forma a proyectos, de un empate técnico entre las cosas que se concretan y las que no, o las que todavía empiezan el año nuevo entre interrogantes.
Cuando todo se ha puesto peor, he sentido el apoyo y la ayuda de mis amigos más cercanos como quizás nunca antes. Y cuando se ha puesto mejor, he podido compartirlo con los mejores.

Si hay algo que destacar sobre todo lo demás de mi 2010, lo que siempre recordaré, es que pude hacer el viaje de mis sueños, en el que me reencontré conmigo mismo para crecer un poco más. Me dio confianza y me hizo ver con claridad que realmente todo es posible, y que no hay otro límite que el que tú mismo te impongas. Y prometo que no es palabrería, aunque ya lo dijesen en algún capítulo de “Los Problemas Crecen” (gran show).
Son innumerables las situaciones que viví en esta aventura, o las personas con la que me crucé… Algunas de ellas llegaron para quedarse, otras están lejos pero siempre tendrán un lugar especial en mi memoria. Seguro que me perdonáis si solo nombro a Edu, mi compañero de viaje durante los dos meses. Es un orgullo tenerle a mi lado, haber compartido esta experiencia con una persona tan infinitamente íntegra, valiente, generosa y brillante como él. Mi mejor amigo, con letras muy grandes.
Estaba en nuestros planes recorrer Estados Unidos en verano desde antes de que comenzase el año, pero jamás pensé que todo pudiese salir tan rematada y asquerosamente bien. Quizás porque no lo teníamos todo perfectamente atado, las expectativas nunca estuvieron al nivel de lo que pasó.

Y es a lo que voy, plantear un año nuevo no puede ser tomado como algo súper-científico. Concretar mucho los objetivos. Marcar un plan de ruta exhaustivo. Todo eso no vale para nada. Por suerte no somos los únicos dueños de nuestro destino, y al final, tensar el arco demasiado tiempo no equivale a tener más puntería. Conoce tus flechas y selecciona tus objetivos.
Los años nuevos no son lienzos en blanco, son cuadros abstractos, hechos de la mezcla de lo que deseamos y lo que pasará al final. Y en 2012 podremos interpretar como es debido 2011 antes de colocarlo en una pared al lado de 2010. Espero que vuestro cuadro os quede muy bonito.

Poneos algo elegante esta noche, algo de encaje… Sí, los chicos también, ¿o acaso vas a discutirme lo que será tendencia en 2011? Maldita sea, soy el príncipe de la elegancia, no lo olvides.

Foto: Toni Maquero
BSO: Cathedral Parkway-110th Street (Spotify)