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Sobrevivir con un iPhone

Cuatro meses después...

Ya hace casi cuatro meses desde que llegó a mis manos, y con el me ha pasado de todo: Polémicas, amagos de “enladrille”, activaciones, tropezones, compraventas… Y yo encantado.Siguiendo la estela de la idea del genial artículo que Pedro Aznar ha publicado hoy en Applesfera, (al que hace alusión el título de este post) creo que es interesante dar mi punto de vista sobre el cambio que supone llevar encima esta increíble pieza de tecnología y aportar un poco de mi experiencia personal, de como pese a todos los quebraderos de cabeza, ha merecido la pena y se ha convertido en mi gadget preferido jamás inventado (y eso que mis iPods, cadáveres incluídos, habían puesto muy alto el listón).

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La dictadura de Internet

Hedor internauta

El progreso que supone el acceso a la red es algo absolutamente incuestionable, uno ya no concibe vivir desconectado. Aunque cada vez se quiera controlar más, Internet aun nos permite vivir en la idea romántica de que todavía se pueden obtener cosas gratis. Es la unión de muchos con el objetivo de beneficiar a todos, hay quien saca un beneficio particular, está claro, pero también quien trabaja desinteresadamente para los demás. Y eso, que parecería impensable, es lo que lo ha convertido a la red en lo que es hoy. No solo me refiero a las descargas de música, el P2P, Google o la Wikipedia, también lo está haciendo quien simplemente sube sus fotos para que alguien las pueda ver.

Además de preocuparse por regular lo que podemos o no podemos descargar, potenciando el interés general, los gobiernos deberían velar un poquito más por el internauta, para que abusos como el que estamos sufriendo en mi casa con las operadoras Jazztel y Telefónica no quedasen impunes.

Para que un contrato funcione, uno tiene que pagar y otro tiene que dar satisfactoriamente el servicio por el que se le paga, así de simple. Y si no es así, lo lógico es que puedas rescindirlo y firmar otro. Es demencial que quien no te da lo que has pagado te obstruya el camino a contratar los servicios de quien lo haría. Es como si al despedir a un empleado que te roba, el tío se pusiese en la puerta con una pistola a impedir que entrase a trabajar uno nuevo. Eso es exactamente lo que ha hecho Jazztel.

Teníamos contratada una línea ADSL de seis megas, no habíamos tenido ningún problema y cuando nos llamó un comercial preguntándonos si estábamos interesados en poner una de veinte megas, accedimos inocentemente. Nos llegó el router nuevo a casa, y a los pocos días nos llamaron diciéndonos que había un problema con Telefónica que era quien tenía que “soltar” el nodo para que ellos pudiesen activar todo el tema… Hablamos con Telefónica, nos confirmaron que no existía problema alguno, volvimos a llamar a Jazztel y nos aseguraron que entonces seguirían con el trámite sin problemas. A los dos o tres meses, el día 1 de Junio, traté de entrar en Internet y no podía. Llamé a Jazztel y tras un buen rato tratando de configurar el router, me dieron las buenas noticias… ¡Me habían dado de baja sin previo aviso!… El tipo dijo que se trataba de un error y que en 48 horas me restablecerían mi línea.
Un par de días después de ese plazo inicial ya nos habían dado todo tipo de excusas y soluciones irrisorias.
Algunos ejemplos: Que habíamos solicitado la baja. Que al no poder poner los veinte megas dieron de baja los seis. Que la línea de seis megas estaba inoperativa desde hacía dos meses. Que en mi zona no hay cobertura y que en un mes nos la pondrían, o que nos diésemos de alta de nuevo… Estábamos viviendo el comienzo de un nuevo hito en la historia de la incompetencia.

Los call-centers de las operadoras de telefonía son un agujero negro en el que si te caes nunca tocarás fondo. Las excusas, mal trato y la más pura y dura descoordinación son el pan nuestro de cada día. Parece que colocan a un montón de gente en una sala a responder llamadas sin el más mínimo margen de actuación, ni el control de ningún superior. La mierda burocrática a la que nos han sometido, la pérdida de tiempo, de dinero y de esfuerzo que ha supuesto todo este tema que tenía una solución tan simple que la vería un niño de seis años, ha sido un auténtico abuso. Jazztel no solo no ha hecho caso de ninguna de las reclamaciones que hemos hecho (cuarenta llamadas telefónicas, una media de tres horas al teléfono todos los días, faxes, burofaxes…) si no que se ha reído en nuestra cara. Es inevitable caer en el desaliento cuando por mucho que te cargues de valor te arrastran una y otra vez sin remedio. Así que, tras dieciocho días sin Internet, absolutamente desesperados, decidimos dar de baja la línea y denunciarles en la OCU

Nos obligan a esperar a que a ellos les de la gana soltar el nodo (depende de su buena fe) para contratar otra operadora, así que acudimos a la “querida” Telefónica para que nos diese de alta una segunda línea con ADSL ya que mi padre necesitaba acceder a la red para trabajar y parecía la solución más rápida.
Así fue, un par de días después vino un técnico a casa y esa misma tarde estábamos navegando. No nos había salido precisamente barato, pero por fin parecía que nos salían bien las cosas.
Craso error, hemos tenido dos caídas, en total otros tres días sin internet… El técnico ha vuelto dos veces más a arreglarlo y a derretir nuestro cerebro con su terrorífica halitosis (algo espectacular, jamás imaginé que pudiese salir ese olor de una boca humana, me ahorraré los calificativos por si habéis comido hace poco) y a día de hoy la tasa de transferencia fluctúa entre los 30 KB/s y los cero, vamos que de pronto se cae durante treinta segundos y vuelve a funcionar pero nunca a los diez megas contratados (ni por asomo).
Llamándoles esta mañana para pedir que me lo arreglasen, un técnico me ha dicho que sería porque tengo un virus (gracioso) y ha acabado dejándome en espera y colgándome, como mis viejos amigos de Jazztel. No te libras con ninguna. Y no puedes mandarlas a tomar viento porque necesitas estar conectado.

Ya lo véis, es desesperante, ahora que por fin podía actualizar el blog, me he aguantado las ganas de escribir sobre el tema porque se que es una historia larga (perdón por la parrafada) y hay muchos usuarios contando sus problemas, pero como se trata del beneficio de todos, y si a alguien le sirve para ahorrarse el esfuerzo de intentar entenderse con estos estafadores, con eso me daré por satisfecho. Aunque preferiría ver rodar la cabeza de algún que otro directivo 😉
Dicho esto, me quedaré pataleando en mi cuarto.
Y no solo porque la línea vaya mal, es que tiene que volver el técnico de la halitosis, joder…

El asesino de iPods

Segundo iPodcidio

Ayer me dieron la noticia del fallecimiento de mi segundo iPod.

Prometo que esta vez sufrió una caída mínima, como de un palmo y poco a una mesa. No le dí ninguna importancia al golpe cuando vi que el menú seguía en su sitio, la luz se encendía y demás.

La sorpresa vino un poco después, salí a la calle, me puse los cascos y le dí al play. Le volví a dar. Y otra vez. Y fui a buscar canciones y llegó el pánico… ¡Vacío! Mis 19 gigas de música se habían volatilizado. Volví a casa siendo positivo, no pasaba lo que en mi iPod 3G (ese si se dió una buena culada, escaleras y volteretas incluídas y nunca más volvió a encenderse) así que pensé que formateándolo volvería a la vida. Pero el asesino de iPods es infalible.

Cuando lo conecté, se formateó, se montó en el escritorio, lo reconoció iTunes… pero al rato de ponerse a cargar canciones, se queda pillado. Pensé que solo sería un empacho pero los síntomas persistieron y le llevé a urgencias donde me preguntaron si estaba en garantía, la pregunta más terrorífica que te pueden hacer si la respuesta es “no”. Ya sabía que si era un problema del disco duro costaría igual repararlo que uno nuevo, así que empecé a fantasear con mi próxima víctima, el flamante iPod video de 30 GB. Ya está preparado para que me lo lleve de la tienda, temblando el pobre.

La culpa es de Apple que les pone sustancias adictivas.

2006 será un buen año…

Se ha hecho realidad eso de que después de un buen año viene uno malo, he tenido un 2005 algo mierdero, sobre todo por el último cuatrimestre.
Mi carta astral no me avisaba de los acontecimientos que me han tenido bastante machacado en los últimos tiempos, así que creo que voy a denunciar a mi pitonisa por negligente. Estas cosas se avisan…
Aun así no sería justo que me quejase de lo mal que lo he pasado durante este año sin recordar todo lo bueno que también he vivido, que no ha sido poco. Y con eso prefiero quedarme porque las heridas irán sanando con tiempo, seguro…
De momento promete porque se que dentro de poco me pasearé por la Fontana de Trevi comiéndome un helado de maracuyá… Volver a Italia anima a cualquiera 😀
Y si las cosas siguen dándose mal, por lo menos tengo el blog para lloriquear y culpar de mis problemas a personajes inventados, que soy muy inquisidor y necesito ponerle cara a lo que me fastidia. Ya sabéis, de momento mantened la distancia de seguridad conmigo. Incluso si no sois reales.
Que tengáis un feliz año nuevo!

Feliz 2006!